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Las Comunidades
La historia de Chiloé está marcada por su geografía insular y su consecuente aislamiento del resto de Chile. Esta condición dio origen a manifestaciones culturales únicas y muy arraigadas.
La cultura de bordemar combinada con el trabajo agrícola, la mitología, la gastronomía y artesanía tradicional, el folclore, el oficio carpintero y la arquitectura, son solo algunas de ellas.
Este aislamiento fue un factor importante en la conservación de prácticas religiosas propias del medioevo español, que al mezclarse con la tradición chilota dieron origen a una religiosidad popular muy singular.
Expresión de ella son las grandes festividades religiosas. Cada iglesia tiene su fiesta patronal, pero las comunidades celebran además a otros cristos y santos importantes. Son momentos de encuentro y celebración comunitaria en las que se manifiestan las principales tradiciones del archipiélago, como las mingas, la música y la gastronomía. Se realizan además durante estas fiestas procesiones y pasacalles muy distintivas.
Otras expresiones de esta religiosidad popular son los cantos y rezos “a la chilota”, los santos vestidos y los elementos decorativos de las iglesias, así como la propia organización de la comunidad religiosa.








