Carmen es la primera escritora chilena y con un fuerte discurso político, algo que genera extrañeza en la aburrida Talca de 1845. Casada con el militar retirado Eduardo Gutike, pasa sus días escribiendo cartas a su amante, el renombrado pintor Moritz Rugendas, con quien mantiene una relación epistolar y secreta durante 10 años. Rugendas vuelve a Talca para despedirse, esta visita no sólo pone en manifiesto el triángulo amoroso, sino también el dolor que ha vivido Carmen durante su ausencia.